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(there are 10)

Me llamo Elena y estoy profesora de español en una escuela de Salamanca. Soy 29 años y así es un día normal para mí: Yo despierto más temprano, sobre las 6, pero no me levanto hasta las 6:30. Me ducha y me preparo la desayuno. Me visto y voy en la escuela en pie; la gente, en Salamanca, caminan mucho. Termino las clases a las 14 y vuelvo a la mía casa. Por la tarde, estudio y preparo las clases.

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- Juan, ¿te recuerdas del día en el que el hombre llegó a la luna?
- Sí, ese día íbamos toda la familia a la casa de los vecinos porque nosotros no tuvimos tele, casi vi nada porque era muy pequeño y me dormí.
- En mi casa lo oímos parala radio, tampoco noteníamos tele. Cuando tendremos nietos, se les podremos contar…
- ¡No recuerdas más el pasado, es muy aburrido! ¿Te apetece que vamos al cine esta noche?
- ¡Vale!

Decía mi abuelo que nadie es solo si tenga un libro cerca. Eso es totalmente cierto, como sabemos quienes hemos escapado muchas veces del aburrimiento y la apatía, atrapados para aventuras y vidas ajenas que a veces hicimos propias. Y hemos escuchado tantas veces la frase de “con los libros se aprende” que se nos haya olvidado algo fundamental, con los libros también se enseña. Quienes tenemos hijos sabemos que a determinadas edades empiecen a hacer preguntas, esperando de nosotros las respuestas a todos lasenigmas. Y sabemos asimismo que a veces resulta difícil responderles, bien por lo delicado de la materia (el racismo, el terrorismo, el sexo), o bien porque se trate de temas que estudiamos hace tanto tiempo que nos exigen que hacemos un esfuerzo enorme de memoria (las historias mitológicas , los filósofos griegos, la teoría de la relatividad de Einstein o el teorema de Pitágoras). Pues bien, en esos momentos, si no sabrías por dónde salir, los padres no estamos solos: ¡tenemos los libros!